domingo 24 de abril de 2011

Treme y The Wire: formas de salir del fango

Hoy he terminado de ver la cuarta de temporada de The Wire, algo que he hecho en poco más de una semana. Las tres primeras las encadené, así que para descansar me introduje en otra obra de David Simon para no desengancharme del todo: Treme. Su excelente casting está perlado de actores de las calles y despachos de Baltimore, así que no iba a ser demasiado traumático; Lester Freamon (Clarke Peters) como un 'Big Chief' indio, Bunk Moreland (Wendell Pierce) en el papel del clásico músico empedernido de Nueva Orleans y alguna que otra aparición más fugaz como la de 'Slim' Charles (casi casi haciendo de 'Slim' Charles) convierten a Treme en un apéndice de The Wire.

Una habla de los chanchullos policiales, políticos y mafiosos en los despachos y las esquinas de
Baltimore; la otra, de la reconstrucción de una ciudad devastada por las fuerzas de la naturaleza y olvidada por el resto de su país. Sin embargo, y aunque en Treme el fango es un decorado más habitual, las dos hablan de cómo salir de él cuando te empieza a llegar al cuello. Maneras de sobrevivir, tácticas de escapismo de la realidad y, sobre todo, formas de enfrentarse al día a día cuando abrir la boca para respirar significa tragar lodo.


Las historias de The Wire y Treme están pobladas por personajes que huyen, gente que se rinde a la realidad y acaba colgándose con un cinturón, tirándose de un ferry o simplemente largándose de la ciudad. Los hay también, en ambas series, que aprovechan la espesura del cenagal para sacar partido de la situación mientras la mayoría trata de no hundirse por completo. Pero lo que más hay en las dos son luchadores, gente que acaba por asumir la ausencia de un futuro para vivir el presente con la paz interior del que se sabe condenado per se: ya sea trapicheando en las esquinas, emborrachándose en las vías del tren con la placa en la guantera, disfrazándose para el Mardi Gras o tocando en febriles raves de jazz a cambio de lo que cuesta el viaje en taxi. Luchadores hay en todos los bandos y, como se demuestra en The Wire, la lucha no hace distinciones entre buenos y malos. Todos somos iguales peleando.

Todos asumen su realidad y logran sobrevivir a base de tomársela con la filosofía suficiente como para que no les acabe matando; es curioso, porque en el caso de The Wire, eso se convierte en el entrenamiento perfecto para el juego de "come o serás comido". En ambas series se trata simplemente de una cuestión de orgullo: hacerle un corte de mangas al destino sabiendo que eso no implica burlarlo. El orgullo de ser de Baltimore y el orgullo de ser de Nueva Orleans. El orgullo de defender el barco por muchos agujeros que tenga porque, al fin y al cabo, es tu barco.

Sí, mientras en
Treme tratan de salir del fango tocando, bailando y reconstruyendo sus casas para empezar a hacer lo mismo con sus vidas, en The Wire lo hacen peleando por esquinas, trepando y persiguiendo a capos de la droga. Al final sólo es una cuestión de formas.

3 comentarios:

jesus (of suburbia) dijo...

Tiene mérito que Simon en Treme consiga tenernos en tensión todo el rato cuando la trama es mucho más sencilla que The Wire, donde la acción (tampoco demasiada) y la investigación siemrpe atrae. En Treme es que tiene a John Goodman (que estés en los cieos). Este Simon es un genio. A ver si se anima con la 2ª temporada de Treme, que ya es hora.

Gordon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gordon dijo...

Sí, a ver qué tal la segunda... Muy meritorio hacer una serie coral en la que no haya ninguna historia que prevalezca sobre el resto.

Goodman es un lujo para una serie, pero es que el casting de Treme es muy bueno.